Recientemente, una lectora se desuscribió de mi lista de mails. Ella me escribió un párrafo describiendo lo que la irritaba, que se sentía abrumada y lo molesta que estaba, básicamente, porque … yo no estoy haciendo las cosas a su
manera.
Hace unos años, este rechazo hubiera roto mi corazón. (Es vergonzozo, sí, pero soy muy sensible). Hablando en serio, ¡una carta anónima como esa hubiera arruinado mi mes!
Me sentía de la misma manera cuando me rechazaba un hombre al que no le gustaba. Si él no me llamaba, me lo tomaba como algo personal. “¿Qué podría haber hecho diferente? ¿Qué es lo que busca que no soy? ¿Fue algo que dije?” (Era tan egoísta sin saberlo … pensando que todo tenía que ver conmigo)
Entonces juraba que nunca más me pondría en un lugar donde pudiera sentirme herida y rechazada de nuevo. ¿Te suena familiar? Continúa leyendo esta entrada »














