Aunque me tapo los oídos con la almohada y me molesta cuando suena el despertador… Gracias a Dios que puedo oír. Hay muchos que no.
Aunque cierro los ojos cuando, al despertar, el sol se mete en mi habitación… Gracias a Dios que pudo ver. Hay muchos que no.
Aunque me pesa levantarme y pararme de la cama… Gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo. Hay muchos postrados que no pueden.
Aunque me enojo cuando no encuentro mis cosas en su lugar porque los niños hicieron desorden… Gracias a Dios que tengo familia. Hay muchos solitarios.
Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor… Gracias a Dios que tengo alimentos. Hay muchos con hambre.
Aunque mi trabajo en ocasiones sea monótono y rutinario… Gracias a Dios que tengo ocupación. Hay muchos desempleados.
Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo muchos motivos para quejarme… Gracias a Dios por la vida. Hay muchos que ya no están con nosotros.
Cuando veo mis manos maltratadas por el trabajo y mi bajo salario… Gracia Seños, pues tengo manos. Algunos no las tienen.
Gracias Padre celestial por el are que respiro, porque sigo respirando… Varios han dejado de hacerlo hoy.
Gracias Señor por estas reflexiones y por la oportunidad que me das de compartirlo con amigos.
Son tantas las cosas que tengo que agadecerte. Gracias Señor, simplemente… ¡GRACIAS!
Si compartimos este mensaje a la gente que conocemos, contribuiremos a hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. Recuerda siempre decir “Gracias Señor…”
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros” (1Tesalonicenses 5:18)
Autor: Profesor Dr. Osvaldo Juan Maccio.















Deja tu comentario